En un mundo empresarial cada vez más competitivo todos los caminos que nos lleven a mejorar nuestros resultados serán bienvenidos. La productividad no es un mero concepto que esté de moda, sino que se trata de una parte vital de los quehaceres diarios de los directivos de las empresas y tiene que estar en el punto de mira de estos de la misma manera en la que lo están el incremento de las ventas o la reducción de costes.

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¿Qué es la productividad?

Llegados a este punto es posible que nos estemos preguntando qué es exactamente la productividad definición. Según la definición que propone oficialmente la Real Academia Española de la Lengua la productividad es la “relación entre lo producido y los medios empleados, tales como mano de obra, materiales, energía, etc” (aunque hay otras definiciones que se alejan de lo que estamos buscando en nuestro caso). Y aunque quizá con esas palabras no lo entendamos de forma tan lógica, la definición no está tan alejada de lo que significa en el día a día de las empresas.
Se hace referencia, cuando hablamos de productividad, a nuestra capacidad para alcanzar una meta con la inversión de recursos adecuada. Estos recursos pueden ser de muchos tipos, especialmente ahora que los negocios están creciendo y evolucionando por medio del aprovechamiento de la tecnología. En las empresas de hoy somos más productivos gracias a los medios avanzados que nos rodean, que nos permiten no solo terminar el trabajo antes, sino además hacerlo con la máxima calidad. Principalmente porque cuando hablamos de productividad no nos referimos a realizar las tareas con rapidez, sino a hacerlas con una combinación de inmediatez y calidad. Trabajar a máxima velocidad para llegar a un mal resultado no significa ser productivo.
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Mejorar la productividad en el trabajo

Es lógico que, teniendo en cuenta lo dicho antes, existan multitud de formas de potenciar la productividad en el entorno de la empresa. La idea que nos tenemos que plantear es ser más productivos pasa por gestionar mejor el tiempo y los medios empleados. Si estos dos elementos se pueden mejorar, el índice de productividad será mayor. Conseguirlo en el trabajo dependerá de que hagamos uso de ciertos aspectos que comentaremos a continuación y será algo válido aplicado a cualquier negocio, tanto pequeños como grandes.
La gestión de las tareas permite potenciar la productividad a través de pulir la organización con la que trabajamos. Para ello debemos establecer prioridades, jerarquizar las tareas pendientes, marcar tiempos de entrega y ejecutar cada trabajo pendiente de forma ordenada para que se puedan mejorar los resultados.
Otra forma de conseguirlo es mediante la tecnología, algo que ya hacen miles de empresas en todo el mundo. Contar con una tecnología adecuada y actualizada hace que nuestros empleados incrementen su motivación y rendimiento. Para esto es clave implementar un buen plan de sistemas. En Europa, un estudio de London Economics muestra que la inversión en tecnología en las empresas fue responsable del 25% del crecimiento total y del 47% del incremento total de la productividad laboral durante el periodo entre 1992 y 2000 en Reino Unido. Este tipo de resultados se están reflejando en todo tipo de industrias gracias a la adopción de nuevas soluciones tecnológicas como aplicaciones, programas que automatizan tareas y sistemas de organización y trabajo en equipo.
Con el uso de software también se puede aportar un aumento de la productividad a la gestión de proyectos. En los negocios en los que se trabaja en base a la elaboración de proyectos es necesario usar herramientas de apoyo que permitan ajustar los recursos que se van a utilizar y las responsabilidades que tendrá cada empleado. Segmentando tareas se podrán terminar los proyectos más rápidamente y con un nivel de control mayor, lo que derivará en que la productividad también aumente.
 

Equipos de trabajo y grupos de interés

Para incrementar la productividad entre los equipos de trabajo dentro de la empresa habrá que fomentar el uso de herramientas tecnológicas que mejoren su comunicación, como entornos compartidos de trabajo. La armonía y la fluidez del diálogo que se consigue con este soporte fomenta la productividad y permite que las distintas tareas a realizar se lleven a cabo de forma más estructurada y eficiente. También es una buena manera de incrementar las sinergias entre distintos departamentos.
Y no menos importante, nunca hay que olvidarse de apoyar la productividad entre los demás grupos de interés, incluyendo los socios o inversores que tengan presencia en el negocio aunque sea de forma secundaria. Trabajar con ellos optimizando su contacto derivará en que todos los sistemas estén en armonía para que los resultados puedan ser mejores.
 

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