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Blog sobre Retención y Desarrollo
del Capital Humano

¿Problemas imposibles? Usando la Desviación Positiva para un cambio sostenible

Seguro que a muchos de los que ahora inician la lectura de este artículo el concepto de “desviación positiva” les suena a nuevo o casi ya que es un concepto y metodología de resolución de problemas y generación de cambios sostenibles de la que poco se ha hablado y escrito en nuestro país y nuestra lengua a pesar de que ha ido tomando forma en los Estados Unidos desde el año 1998 y de que ha demostrado impresionantes resultados en ámbitos tan dispares como las comunidades indígenas de África, poblados de Camboya, hospitales, administraciones públicas diversas y más recientemente en empresas de todo el mundo.

En el presente artículo intentaré hacer una aproximación resumida y sencilla a este término y sobre todo a cuando y como usarlo para solucionar problemas complejos y generar grandes cambios sostenibles en el tiempo.

Un poco de historia

El término “desviación positiva” aparece inicialmente en la literatura sobre investigación nutricional con la publicación de un libro llamado “Desviación Positiva en Nutrición” publicado en los 90 por la profesora de nutrición Marian Zeitlin de la Tufts University donde compila una serie de encuestas y estudios que demuestran la existencia de una “desviación positiva” en niños que viviendo en comunidades pobres están mejor alimentados que el resto. En este libro Zeitlin y sus colegas abogan por el uso de este concepto para tratar el problema de la desnutrición infantil a nivel de comunidades y poblaciones averiguando que es lo que se está haciendo bien en dichas comunidades para después ampliarlo y amplificarlo en vez del enfoque normal y opuesto de ver que está mal en la comunidad e intentar corregirlo o frenarlo.

Uno de los primeros que coge el recado es Jerry Sternin, un adulto estudiante temporal en la universidad de Tufts en aquellos días, quien movido por fines personales y altruistas (había combatido en la guerra de Vietnan y Camboya y sentía necesidad vital de hacer algo por aquellos pueblos) decide junto a su mujer Monique experimentar con las ideas de Zeitlin y hacer operativo y útil su concepto de “desviación positiva” y crear una herramienta para promocionar cambios sociales y de comportamiento que ayuden en procesos de cambio social alrededor del mundo.

Los Sternins han ayudado a institucionalizar la “desviación positiva” como un enfoque y metodología de cambio demostrando su aplicación exitosa, primero con la malnutrición infantil en pueblos de Camboya y Vietnam, y después ampliando su éxito a la aplicación en problemas aparentemente intratables en la salud pública, la educación, la seguridad y más recientemente hasta la muerte de Jerry en diciembre de 2008 en empresas y organizaciones no gubernamentales de medio mundo.

A partir de estos éxitos de los Sterning, el modelo ha ido ganando relevancia y prestigio académico a nivel internacional desde principio de esta década y así hoy es utilizado y promovido por organizaciones como Safe the Children, USAID, Ministerio de Sanidad de EE.UU, el Banco Mundial o UNICEF y es estudiado dentro de diferentes programa de cambio en escuelas como la ya mencionada Tufts University, Harvard Business School, HEC de Paris o la Oxford University. Así mismo ha atraído la atención de multitud de autores, agentes del cambio y consultores entre los que me encuentro y la aparición de multitud de artículos y libros sobre el tema de autores tan prestigiosos como Jon Gertner, Jane Lewis, Richard Pascale, Mark Milleman, David Dorsey o Roberto Saco entre otros.

¿Qué es la desviación positiva? ¿Cuáles son sus Principios?

El primer principio o hipótesis de la “desviación positiva” es que la desviación está en todas partes. En cualquier grupo, comunidad u organización existen individuos que usan prácticas diferentes, comportamientos desviados que les permiten resolver problemas mejor que sus compañeros o vecinos teniendo acceso a los mismos recursos. A estos individuos o personas los denominamos “desviados positivos”.

El segundo principio es que prácticamente para cualquier problema alguien ya tiene la solución. Si queremos encontrar una solución a un problema hoy mismo y la mejor manera de entender un problema es haberlo solucionado, debe haber alguien que ya lo haya hecho antes por lo que la clave es encontrarlo. Encontrar la “desviación positiva”. Aunque casi todos los problemas tienen causas profundas, ocultas y complejas, la DP demuestra que es posible encontrar soluciones exitosas hoy antes de afrontar y entender todas las causas del problema.

El tercer principio es: propiedad de la solución y no venta de la solución. Esto quiere decir que no se trata de que alguien externo descubra la desviación positiva y explique a otros lo que deben hacer distinto, sino que la clave es que el propio grupo o comunidad sea el dueño del proceso de cambio desde la fase de descubrimiento hasta la de adopción de los nuevos hábitos o comportamientos positivos y exitosos que difieren de la norma. Según este principio el grupo es el “gurú” y el lema: no decidas sobre mí, sin mí.

El cuarto principio es: la sabiduría está en los datos y evidencias del propio grupo. Los proyectos de PD deben estar basados en datos y evidencias que sean recogidos por el propio grupo más que en datos oficiales o que provengan de la jerarquía o del exterior, ganando así su confianza y creencia en el proceso y los potenciales resultados.

El quinto principio de aplicación de la “desviación positiva” es: adquirir conocimiento a través de la práctica. Este principio ya utilizado actualmente en muchos modelos como el action-learning, action-design o action-research, le da la vuelta a uno de los principios tradicionales del cambio y el aprendizaje y consiste en adquirir nuevo conocimiento a través del cambio de actitudes que se produce con la experiencia de nuevas acciones. Autores como Geoffrey A. Moore o E. Rogers han demostrado que el ciclo de vida del cambio y la innovación es más corto a través de la acción y la participación que cuando el proceso es el inverso partiendo del conocimiento hacia la acción.

El sexto y último principio de la DP es: Adaptar el modelo y repetir el proceso. Partiendo de que ningún grupo, organización o comunidad es igual a otra, no es válido replicar una solución o proyecto de forma idéntica. Por otro lado los problemas evolucionan y son situacionales lo que hace que estos cambien en función del tiempo y de otras múltiples variables obligándonos a repetir sistemáticamente el proceso para ajustarlo y asegurarlo en el tiempo.

Los lectores que estén familiarizados con los principios de la psicología positiva y algunos de sus autores claves encontrarán muchas similitudes y congruencia entre ambos enfoques ya que elementos como el pensamiento positivo, la motivación intrínseca, la generación de esperanza o la solución de problemas a través de preguntas poderosas son comunes en ambos enfoques.

El método de aplicación de la “desviación positiva”

Sería imposible y aventurado por mi parte intentar en solo unas páginas el explicar con detalle la metodología de aplicación de este modelo pero si me gustaría al menos decir que es un método sencillo, práctico, perfectamente estructurado y documentado gracias entre otros a los Sterning, a su iniciativa altruista “PDI” y algunos de sus seguidores o champions como Lewis, Saco o Pascale que han ido profundizando, escribiendo, divulgando y documentando sin descanso nuevos hallazgos, casos de éxito y experiencias sobre el modelo.

Una de las cosas que más sorprenden del método es como ha sido gestado a través de la experiencia y la práctica, de la prueba y el error y no desde el estudio o la investigación académica. Ya Jerry Sterning decía cuando le preguntaban sobre el mismo que él no era un metodólogo, que él solo sabía lo que había aprendido fuera de la experiencia y los errores cometidos. Por tanto la metodología ahora conocida y escrita y divulgada en el mundo académico es el resultado del compendio de multitud de experiencias y casos de éxito realizados por Sterning y otros muchos autores y seguidores. Una evidencia de ello es la coexistencia de múltiples enfoques, principios, métodos, procesos y literatura referida al asunto.

La más conocida, extendida y validada es la de “las cuatro D’s” que se refieren a las cuatro etapas o pasos necesarios en cualquier proyecto de “desviación positiva”:

Definir: se refiere a la definición que hace el propio grupo o comunidad del problema, prácticas actuales, sus causas y de los comportamientos o resultado deseado.

Determinar: se refiere a la detección por parte del propio grupo o comunidad de la “desviación positiva”, la detección de aquellos individuos, grupos o unidades que actualmente ya muestran el estado o comportamiento deseado.

Descubrir: se refiere al descubrimiento que hace el propio grupo o comunidad de los comportamientos o prácticas no comunes (desviadas) que ayudan y permiten a los “desviados positivos” encontrar mejores soluciones al problema y tener un mejor desempeño que el resto del grupo o comunidad.

Diseñar: se refiere al diseño y posterior implementación por parte del grupo o comunidad de una intervención que permita a los otros miembros del grupo, organización o comunidad el acceso y la práctica de los nuevos comportamientos y prácticas descubiertos. Enfoque en aprender haciendo y no en transferir conocimiento.

Como se puede observar en todo el proceso existe un elemento común, se trata de un proceso de auto transformación en el que el grupo es el protagonista y no el directivo, consultor o agente del cambio. De hecho algunas diferencias en el papel de este son sustanciales respecto a otros procesos o métodos de cambio:

El consultor, directivo o agente del cambio es aquí un mero facilitador, no un experto. No es un profesor sino un estudiante más. No tiene las respuestas sino las preguntas correctas. No tiene ningún poder sino que opera con la máxima humildad y respecto hacia el grupo donde reside el conocimiento y no analiza y observa desde fuera sino que se sumerge dentro del grupo y su problema.

Algunos lectores y estudiosos del cambio podrán apreciar similitudes o sinergias con otros métodos como las buenas prácticas, el benchmarking o el “Appreciative Inquiry” pero tanto el enfoque descrito en el párrafo anterior, como los objetivos perseguidos y el tipo de problemas y situaciones con las que trabajan son claramente diferentes.

Algunos resultados recientes de la aplicación de Desviación Positiva

Algunos casos de éxito que podemos mencionar en el uso de esta metodología de cambio han conseguido resultados espectaculares en ámbitos tan dispares como la salud pública, la administración y el servicio al ciudadano, el cuidado de mayores o en empresas ampliamente conocidas por todos.

– Las tasas de contagios hospitalarios por MRSA se han reducido utilizando este enfoque en un 88% en los hospitales de Pittsburgh en Estados Unidos.

– Reducción del número de fumadores en un 20% en las prisiones del estado de Nueva York.

– Mejora de la eficiencia y ahorro de una media de 2,5 horas por persona y semana en la prestación de servicios de cuidado a mayores en Hertfordshire CC Adult Care Services con una mayor calidad y satisfacción de los pacientes.

– Mejora del rendimiento y las ventas de un producto clave de Merck pasando de un ratio de 15 sobre 21 áreas de venta bajo objetivo a todas sobre objetivo tras el proyecto.

Estos son solo algunos de los cientos de casos de éxito internacionales documentados sobre la aplicación y resultados de la “desviación positiva”.

En España llevamos algo menos de un año adaptando y aplicando en diferentes ámbitos este concepto y metodología y los primeros resultados son más que esperanzadores.

Termino con una frase de Lao Tzu que creo refleja muy bien la filosofía de este apasionante enfoque:

“Vete con la gente. Vive con ellos. Aprende de ellos. Aprécialos. Empieza con lo que ellos saben. Construye sobre lo que tienen. Y como el mejor de los líderes, cuando el trabajo esté hecho y la tarea terminada, la gente dirá: hemos hecho esto por nosotros mismos, y tu disfrutarás”.

Este artículo se publico el 4 noviembre 2009 por Pablo Riera en su Blog personal.

Bibliografía

– Gertner, Jon. (2008) “Positive Deviance” in 8 th Annual Year in Ideas The New York Times Magazine (14 December).


– Lewis, Jane (2007) “Positive Action” Quality World, London, September.


– Pascale, Richard T., and Sternin, Jerry. (2005) “Your Company’s Secret Change Agents” Harvard Business Review 83 (5, May).


– Pascale, Richard T., Milleman, Mark, and Gioja, Linda. (2000) Surfing the Edge of Chaos NY: Crown Publishing. [note: see Chapter 10]


– Saco, Roberto M. (2006) “Positively Different: Positive Deviance as a Change Management Strategy”, Templeton Views, University of Oxford, Spring.

Enric-Francesc Oliveras Responsable de Marketing online y Formación elearning
Consultor y formador apasionado de las TIC, Marketing Digital y Diseño, llevo años en continuo aprendizaje a la vez que ayudando a otros profesionales en su aprendizaje personal.

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