Las metodologías Agile se han convertido en una herramienta muy útil, hasta el punto de que el 77% de las grandes organizaciones las están aplicando en la actualidad. Su implantación se debe a los beneficios que aportan a las compañías en un entorno cambiante como el actual, entre ellos la realización de una innovación ágil, con un aumento de la rapidez en el proceso creativo del 59%, según sostiene el informe The Elusive Agile Enterprise: How the Right Leadership Mindset, Workforce and Culture Can Transform Your Organization, elaborado por Forbes Insight.

Las metodologías Agile en la innovación

Los modelos tradicionales con enfoques lineales o en cascada podían resultar efectivos hace décadas, cuando el mercado era más estable y se mantenía inmutable durante tiempo, posibilitando que los proyectos fueran culminados sin que se produjeran cambios circunstanciales externos mientras se desarrollaban.

Sin embargo, en la actualidad, trabajar sobre una idea inicial durante meses, sin mantener una revisión y actualización continua de la misma, suele hacer fracasar el proyecto, pues cuando quiere ponerse en marcha está obsoleto, debido a que las condiciones en las que fue creada ya han cambiado. El entorno, por tanto, requiere estrategias de innovación ágil que superen la burocracia y rigidez de los antiguos modelos, y es aquí donde nace la metodología Agile.

Sus orígenes se remontan a 1986, cuando Takeuchi y Nonaka plasmaron esta nueva forma de Management en su artículo The New Product Development Game. Aunque inicialmente fue aplicada al campo de la informática y desarrollo de software, el método Agile se ha ido extiendo al resto de sectores de actividad por las ventajas que presenta.

Dentro de este existen diferentes herramientas, como Kanban, Extreme Programming o Agil Unified Process, aunque sin duda una de las más usadas en la innovación ágil es Scrum, basada en la creación de ciclos breves de desarrollo (sprints).

Innovación ágil a través de sprints

En términos generales, el objetivo de Scrum radica en “crear un proceso disciplinado para hacer progresos incrementales y eliminar cuellos de botella que ralentizan o detienen el progreso en el desarrollo de software”, según expone Dan Woods en el artículo Can Scrum Make Innovation Work In The Enterprise?

¿Cómo se aplica esta idea a la innovación ágil? Las empresas deben seguir el siguiente proceso:

  1. Designación del equipo. El primer trabajo que se debe llevar a cabo es la conformación del equipo que se encargará de la innovación ágil, repartiendo las responsabilidades que asumirá cada uno. En este sentido, además del resto de miembros, se deben fijar los roles de:
    1. Product Owner: la persona que conoce el target y el producto y tomará las decisiones finales.
    2. Scrum Máster: el encargado de comprobar que el modelo y la metodología funciona, eliminando los inconvenientes que hagan que el proceso no fluya.
  2. Planificación. Se trata del Sprint, donde los miembros del equipo Scrum se reúnen para abordar los siguientes aspectos:
    1. Cuál es el propósito que se persigue, es decir, qué mejora de producto o servicio se pretende lograr mediante la innovación ágil.
    2. Cuál será el Product Blacklog inicial (documento con las características del proyecto y sus funcionalidades)
    3. Cuándo una tarea se considerará terminada.
    4. Qué hitos iniciales se marca cada miembro y qué fechas se fijan para esos “entregables” (Sprint Blacklog).
  3. Desarrollo. Con un calendario de trabajo bien definido y unas tareas y metas marcadas, el equipo Scrum iniciará el primer sprint, es decir, comenzará a ejecutar sus funciones durante el plazo previsto (entre 2 y 4 semanas), aunque se deben mantener breves reuniones diarias para compartir los avances, testar los resultados del proceso de innovación ágil, exponer las siguientes tareas a ejecutar y poder corregir por parte del Scrum Máster cualquier obstáculo o impedimento que haya podido surgir.
  4. Revisión. Al finalizar cada interacción, el equipo debe volver a reunirse para evaluar el logro de los objetivos y replanificar el siguiente sprint, continuando con esta dinámica hasta que se consigue el desarrollo final del producto o servicio. Es el momento de la retrospectiva, que consiste en plantear al Scrum Máster los problemas que se hayan observado durante el proceso de innovación ágil, para que puede subsanarlos.
  5. Entrega. Culminados todos los sprints que sean necesarios para dar cumplimiento al Product Blacklog, el ciclo de innovación ágil se cierra con la entrega del prototipo al Product Owner, que deberá validarlo para su comercialización.

De este modo, esa revisión constante del proyecto permite incorporar cambios y mejoras a lo largo del proceso, adaptándolo continuamente a los cambios del mercado y garantizando la consecución de un óptimo resultado.

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