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Horario flexible en inglés, español y cualquier idioma y compañía

flexible en ingles

Cuando escuchamos la idea de horario flexible en inglés, lo primero que se nos pasa por la cabeza es reducción de jornada, pero debemos comprender que el concepto va más allá e incluye cualquier medida que rompa con el esquema tradicional del trabajo de 8 a 15 horas, de lunes a viernes.

“Horario flexible en inglés, español y cualquier idioma”

Los programas de flexibilidad horaria de las empresas tienen el objetivo de posibilitar a los empleados un mayor equilibrio entre su vida personal y laboral, gracias a la puesta en marcha de mecanismos para que sean los miembros de la plantilla los que adapten su trabajo a sus propias necesidades.

Un empleado puede solicitar la media jornada para hacerse cargo del cuidado de sus hijos; otro preferirá entrar una hora antes para así recogerlos a la salida del colegio; un tercer trabajador pedirá añadir tiempo extra cada día para descansar los martes por la tarde, cuando asiste a un curso formativo; o un alto ejecutivo dedicará las mañanas de los sábados a la empresa para adelantar tareas y poder desarrollar una labor paralela como patrono de una fundación.

 

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¿Cuáles son los mecanismos para facilitar la flexibilidad horaria?

Como vemos, existen muchas posibilidades para integrar la flexibilidad horaria en la estructura organizacional de la compañía, como las siguientes:

  • Jornada intensiva y continuada. Una opción que cada vez está adquiriendo mayor presencia en el tejido empresarial español es la de establecer jornadas continuadas en las oficinas.
  • Reducción del horario de comida. Otra vía para facilitar la conciliación laboral y familiar pasa por permitir a aquellos trabajadores que lo deseen eliminar o reducir el tiempo dedicado al desayuno o al almuerzo para que puedan entrar después o salir antes de su puesto.
  • Cálculo del tiempo estándar. Estableciendo la duración que requiere cada tarea en circunstancias normales, podremos determinar cuánto tiempo necesita un trabajador durante su jornada laboral para cumplir los objetivos, de modo que su mayor o menor rapidez sobre la media será lo que determine el horario de los empleados.
  • Bolsa de horas. En este caso, el empleado se pone a disposición de la compañía para trabajar de lunes a sábado en cualquier horario, a cambio de que las horas extra que se generen puedan ser disfrutadas con libertad por el colaborador en el futuro.
  • Semana laboral comprimida. Esta medida consiste en dividir el cómputo semanal de horas laborables en un número inferior de días, generando periodos de descanso. Por ejemplo, si en lugar de trabajar 8 horas diarias, dedicamos 10, completaremos la jornada semanal de 40 horas en 4 días, en lugar de 5.
  • Puestos compartidos. Se trata de posibilitar que dos empleados a tiempo parcial se distribuyan una jornada laboral completa, bien dividiendo el tiempo en turno de mañana y tarde, semanas alternas o días específicos, según sus intereses.
  • Turnos de entrada y salida. Otra alternativa es la de suprimir la hora fija de entrada y salida de la oficina y sustituirla por intervalos de tiempo. Es decir, el acceso al puesto de trabajo puede llevarse a cabo entre las 7 y las 9 y, en función de esta entrada, la salida se situará entre 16 y las 18 horas, por ejemplo.
  • Teletrabajo. Este sistema permite a los empleados desarrollar parte de su jornada laboral a distancia y requiere, por tanto, contar con unos objetivos bien definidos y grandes dosis de responsabilidad y confianza entre el trabajador y la dirección.

Además, junto a estos mecanismos de flexibilidad horaria, conviven otra serie de medidas internas que contribuirán a una gestión del tiempo más eficaz por parte del capital humano de las organizaciones, como facilitar el acceso a determinados servicios. Así, si los empleados disponen de asesoramiento legal y médico en la compañía o transporte corporativo, reducirán el tiempo que dedican a estos asuntos.

Ahora bien, como directivos, adaptar los horarios a las demandas de la plantilla no es una tarea fácil y debemos estudiar cada caso pormenorizadamente en relación con las características y necesidades propias de cada compañía, de modo que el aumento de la flexibilidad no interfiera de forma negativa en la organización y funcionamiento de la empresa.

 

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Julian Mesa Martinez Especialista en Liderazgo Grupo P&A

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