¿Eres de los que deja todo para el último momento? ¿Nunca consideras que un trabajo esté perfectamente terminado? ¿Entregas los encargos tarde porque el temor a no hacerlo bien te ha paralizado? Sea por una causa o por otra, existen pautas para vencer la procrastinación.

El impacto de la procrastinación

Conviene recordar que procrastinar no es sinónimo de holgazanería o pereza, sino que consiste en llevar a cabo tareas sustitutivas de forma consecutiva para no acometer un proyecto en cuestión. Se trata de “aplazar para otro momento alguna tarea que tenemos pendiente y sustituirla por otra u otras que nos resultan más gratificantes”, según explica Aldara Martitegui en Si quieres dejar de procrastinar, esto es lo que tienes que hacer.

Este mal hábito afecta de forma crónica al 20% de los adultos estadounidenses, según Joseph Ferrari, autor de Procrastination and Task Avoidance. Es más, en términos generales, pasamos alrededor de 218 minutos al día, que suman 55 días al año, haciendo cosas que realmente no son importantes, según una encuesta publicada en el artículo How to Stop Procrastinating – Now.

Como señala Matt Brauning en 3 Ways To Cure Procrastination, “mantenerse ocupado todo el tiempo no equivale a productividad; aprendí que, en algunos casos, esto puede significar lo contrario porque estás evitando tareas más importantes”.

Tipos de procrastinadores

¿Qué nos lleva a esta dilación constante y, sobre todo, cómo podemos vencer la procrastinación? Según los autores de It’s About Time!: The Six Styles of Procrastination and How to Overcome Them, Linda Sapadin y Jack Maguire, existen seis tipos de procrastinadores en base a las razones que motivan esta actitud:

  • Perfeccionistas. Este tipo de procrastinadores están preocupados por no cumplir con las altas expectativas que ellos mismos se han fijado, por lo que, por mucho que trabajen su objetivo, nunca están lo suficientemente satisfechos con el resultado como para darlo por terminado.
  • Soñadores. En este caso, las personas son muy hábiles planeando cómo serán las cosas, pero sienten frustración cuando deben ponerse manos a la obra para ejecutar lo que han planificado, confiando en que su optimismo les llevará a buen puerto.
  • Preocupados. Al contrario que el supuesto anterior, esta categoría se refiere a aquellos que están constantemente con un “¿Y si…?” en su mente, una actitud insegura, negativa y temerosa que los bloquea y les impide hacer frente a nuevos retos o tomar decisiones.
  • Generadores de crisis. A este grupo de procrastinadores les encanta la adrenalina, así que dejan todo para el último momento, amparándose en la idea de que trabajan mejor bajo presión.
  • Desafiantes. Tanto si es de forma pasivo-agresiva, como de manera explícita, estos profesionales dejan correr el tiempo como protesta por los plazos y las expectativas externas.
  • Sobrecargados. Son aquellos trabajadores que nunca dicen no, asumiendo una carga de trabajo excesiva que les impide cumplir con los plazos.

Pautas para vencer la procrastinación

¿Qué podemos hacer en cada caso? Los autores aportan también las claves para vencer la procrastinación:

  • Perfeccionistas. Si es tu caso, fija metas realistas –no idealistas– antes de empezar a desarrollar el proyecto, estableciendo los plazos de entrega de cada una. Esto servirá como estándar para seguir avanzando en la tarea. A nivel emocional, mantén un diálogo interno contigo mismo, valorando los logros del trabajo, sin enfocarte en los defectos y deficiencias del mismo. Para vencer la procrastinación, permítete cometer errores por el simple hecho de comprobar que las consecuencias no son tan catastróficas como esperabas.
  • Soñadores. Igual que en el caso anterior, necesitas concretar objetivos específicos y organizar tu agenda para dedicar un tiempo al día a ir avanzando en ellos de forma regular, creando un hábito. Recuerda que no eres un ‘ente místico’ y que los mismos parámetros que se aplican a tus compañeros, te serán aplicados a ti, así que canaliza tu energía en hechos reales.
  • Preocupados. Por mucho miedo que te genere tomar una decisión, el no adoptarla es ya de por sí una conducta que produce efectos, así que deja de lado esa visión apocalíptica y empieza a confiar en ti mismo. Márcate pequeños hitos que te resulten menos abrumadores y te permitan vencer la procrastinación.
  • Generadores de crisis. Medita qué beneficios te aporta dejar para el último momento una tarea en lugar de hacerla de forma paulatina: ¿estrés, posibles retrasos, más probabilidad de errores…? Para ayudarte a vencer la procrastinación en este caso, implanta pequeñas recompensas durante el desarrollo del objetivo, de forma que sientas interés por acometer el trabajo con antelación.
  • Desafiantes. Debes asumir tu responsabilidad y ser consecuente: si aceptas estar en tu puesto de trabajo, debes llevar a cabo tus funciones y, si no, es momento de negociar con tus superiores las condiciones o, incluso, buscar otro empleo en el que consideres que estás más motivado. También puede contribuir a vencer la procrastinación una solicitud de nuevos desafíos en los que te sientas más implicado.
  • Sobrecargados. Aprende a establecer límites apropiados a tu capacidad profesional, desarrolla tu capacidad de priorizar los asuntos más importantes y no dudes en pedir ayuda y tomar tiempos de desconexión como pautas para vencer la procrastinación.

Junto a estos consejos específicos, en el Grupo P&A te proponemos el método Getting Things Done, de David Allen, con el que aprenderás a gestionar tu tiempo y potenciar tu rendimiento profesional.

debilidades y fortalezas

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