Hay un pregunta que ronda a menudo el debate sobre la capacidad efectiva de los lideres para entrenar a sus colaboradores. Según quien, se asume y defiende que por lo general los lideres son o no son buenos coaches. Quizás ambas posiciones son ciertas, quizás ambos tienen razón pues el problema está mal planteado y la pregunta debería ser esta otra: ¿los mejores líderes son buenos coaches? A la que debería seguir la siguiente: suponiendo que la mayoría de nosotros quisiéramos convertirnos en mejores líderes, ¿qué lecciones podemos aprender de aquellos que son vistos como coaches sobresalientes?

Zenger y Folkman han recopilado datos de más de 4.200 líderes que brindaban coach a sus colaboradores directos y colegas. En promedio, dichos líderes recibieron comentarios de otras nueve personas, incluido su jefe inmediato, varios de sus pares, de todos sus colaboradores directos y, en algunos casos, de clientes o proveedores.

Luego de separar a los que fueron calificados como coaches más efectivos, identificados 20 comportamientos que utilizaron con mayor frecuencia y realizado el correspondiente análisis factorial estadístico de los datos, pudieron determinar los patrones de comportamiento dominantes de dichos coaches destacados.

Los resultados sirven como conjunto de comportamientos prácticos a los que cualquier líder puede aspirar y que todo líder debería practicar:

1. Reserva tiempo. El coaching efectivo requiere reservar el tiempo y asistir a la experiencia. Suena simple, pero ahí es donde comienza el coaching efectivo.

¿Como hacerlo? Accede a tu calendario y programa los horarios para brindar coaching. Comunícalo a la persona involucrada.

2. Concéntrate en acciones específicas en lugar de soluciones o lugares comunes más generales. Por ejemplo en una conversación con un colaborador, un manager puede hacer una observación general: “Podrías considerar tomar más la iniciativa”. O bien puede ser más específico y observar: “Tus colegas apreciaron mucho que hayas simplificado el proceso de pago a los proveedores. ¿Puedes hacer más de esto?” De esta forma se transmite el mensaje de lo especifico, de que ver una necesidad y buscar activamente una solución es especialmente valioso.

En corto: en cada conversación de coaching, comenta los aspectos específicos frente a las generalidades.

3. Inspira a otros a través de interacciones positivas. Los mejores coaches son consistentemente vistos como catalizadores positivos del cambio más que como críticos de los hechos. Buscan constantemente un rendimiento superior mediante la mejora continua. Es un hecho que algunas personas absorben energía de quienes les rodean mientras que otras inyectan energía. Los mejores coaches irradian energía y entusiasmo a los demás.

¿Cómo hacerlo? Piensa en un tema de conversación de coaching que la otra persona podría interpretar fácilmente como crítico y negativo. Crea un guion positivo de conversación que deje a la otra persona animada.

4. Agrega tus ideas y experiencia. Los buenos coaches ayudan a las personas que están siendo entrenadas a ver los problemas y desafíos que enfrentan. El coach les permite encontrar buenas respuestas dentro de sí mismos. Sin embargo, los coaches no son meros oyentes pasivos. En el momento oportuno, dan sus ideas y comparten su experiencia. Lo hacen honestamente. Tienen cuidado de hacer observaciones de una manera que no ofenda.

En concreto: después de explorar las ideas de la otra persona para encontrar una solución, si crees que hay una solución valiosa que se ha perdido, transmítela clara y sinceramente.

5. Reconoce y recompensa el desempeño positivo. El feedback puede variar desde la redirección o las observaciones correctivas hasta un gran elogio. Ambos tipos de comentarios tienen su momento y lugar, siempre que el reconocimiento sea sincero y libre de prejuicios. Sin embargo, nuestra investigación muestra de manera convincente que los mejores coaches dedican la mayor parte de su tiempo a reconocer y recompensar el desempeño positivo. Su objetivo es fomentar la confianza y la autoestima, lo que a su vez fomenta un esfuerzo aún mayor. Las expresiones positivas superan con creces los comentarios negativos.

Ponerlo en práctica. Lleva un registro. Apunta tener conversaciones que contengan reconocimientos positivos, felicitaciones y elogios genuinos que superen en número y con creces las críticas o reconocimientos negativos.

6. Fomenta la colaboración. Los mejores coaches enfatizan los objetivos superiores que unifican a las personas y generan colaboración. Ayudan a quienes entrenan a ver oportunidades para obtener la cooperación de otros equipos y departamentos. Hacen todo lo posible para frenar la competencia entre departamentos y reemplazarla por una cooperación desinteresada.

Puesta en acción. Escucha con atención cualquier indicio de conflicto y competencia. Ayuda a la persona a la que estás entrenando a ver oportunidades donde la competencia podría convertirse en cooperación. Refuerza cualquier ejemplo de cooperación entre grupos.

Para comprender el impacto de estas seis características del coaching en la efectividad de una persona, Jack Zenger quiso medir el desempeño de los comportamientos de coaching y luego analizar las calificaciones obtenidas como coach. Este es en síntesis el resultado del análisis: los líderes que lo hacen mal en los seis comportamientos fueron calificados en el percentil 10º en sus habilidades de coaching. En contraste, los que realizaron los seis comportamientos excepcionalmente bien fueron calificados en el percentil 91º.

Desarrollar una fortaleza para entrenar a otros mediante coaching

Para muchas personas, esta lista de seis comportamientos puede parecer un enorme desafío, difícil de realizar. Pero lo cierto es que el solo hecho de hacer bien algunos de los comportamientos pueden afectar significativamente la capacidad de una persona para ser un coach eficaz. Empieza por identificar la habilidad que te sería más fácil mejorar. Para muchos, “reservar tiempo” es fácil de cambiar, pero requiere algo de disciplina; para otros, “acentuar lo positivo” puede tener un impacto profundo, no solo en aquellos con los que trabaja, sino también en aquellos con los que vive.

Conclusión:

El liderazgo tiene que ver con el comportamiento especifico. Uno de los conjuntos de habilidades esenciales del líder de nuestro tiempo es ser un buen coach. Los datos de la investigación comentada identificaron seis comportamientos que practican los mejores coaches. Ninguno de ellos requiere habilidades únicas o sobrehumanas. Los seis pueden ser utilizados por cualquier líder que realmente quiera ir más allá de ser un líder promedio. Estos seis comportamientos pueden convertirse en parte de tu estilo habitual si decides firme y conscientemente incorporarlos en tus acciones diarias.

    Escribe un comentario