Continuamos con nuestro artículo sobre un Directivo Moderno… sino pudiste leer la primera parte.. solo púlsa este aquí

Acompañar y conducir los grandes cambios de la empresa. Las empresas, durante muchos años, han entendido que para tener éxito debían tener una visión clara de los cambios, ya que en un mundo en constante evolución todos tenemos que evolucionar.

La empresa no debe conformarse con buenos resultados. En todo cambio hay un período de transición de la situación actual a la situación deseada. Según William Bridges, “los cambios serán exitosos si la transición de todas las personas ha sido exitosa”. Y esto, que es fácil de decir, es difícil de hacer.

Crear la visión compartida con el personal. Un líder sin visión no es un líder. El líder debe construir la visión a partir de la visión de todo el personal de la empresa. La visión aglutina a todo el personal en torno a una idea. La visión no es ser visionario. Es algo muy distinto: es una forma realista de anticipar el futuro de la empresa y el papel que cada uno quiere desempeñar en ella. La visión permite canalizar las energías de las personas a fin de que contribuyan y aporten lo mejor de sí mismas y se sientan orgullosas de lo que hacen. El líder encarna este sueño compartido y, al mismo tiempo, se convierte en fuente de inspiración para todos. En definitiva, representa el puente entre el presente y el futuro.

Deshacerse de los esquemas mentales. Los esquemas mentales son imágenes, supuestos, creencias, historias que llevamos en la mente acerca de nosotros mismos, de los demás, de la empresa y, en general, sobre el mundo y que, por lo general, son aceptados por la mayoría. Un esquema mental, por lo tanto, suele ser invisible para el propio sujeto, pero influye sobre nuestro comportamiento. Por ejemplo, si tenemos una visión positiva de las personas, probablemente actuemos con más libertad que si tenemos una visión negativa, como podría ser pensar que la gente es poco honrada o poco sincera, etc.. En consecuencia, los esquemas mentales modelan nuestros comportamientos y restringen muchas veces el abanico de la diversidad de comportamientos que uno puede adoptar para responder a determinados estímulos.

Entender los procesos de aprendizaje. El aprendizaje, el propio y el de los colaboradores, es la base del éxito del directivo y uno de los elementos diferenciales. Los modelos anteriores no sirven, o sirven de poco. Hay que inventar nuevos modelos. El aprendizaje en equipo será la práctica cotidiana, pero tampoco cabe desechar el aprendizaje individual; en este sentido, la práctica del coaching (hacer de líder-coach) es particularmente útil. El aprendizaje se puede realizar en cualquier momento y circunstancia, pero debe encaminarse principalmente a los temas clave, como la comunicación, el liderazgo, el dominio personal, el pensamiento sistémico, el trabajo en equipo, etc.. Es bueno que el directivo haga suyo aquel verso de Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

Ser capaz, de vez en cuando, de detenerse para reflexionar. El directivo se suele ver envuelto en un continuo suceder de acontecimientos que transcurren durante el día, y suele tener poco tiempo para detenerse a reflexionar. Es curioso que en muchos seminarios de formación lo que más aprecian los directivos sea el hecho de “haber hecho un alto en el camino y poder pensar tranquilamente sobre nuestros problemas”, y a la pregunta de “¿si esto es tan productivo, por qué no lo hacéis con más frecuencia?”, la respuesta es obvia: “Porque no tenemos tiempo”. Reflexionar es una tarea importante para el directivo: le permite recuperar fuerzas y asumir los procesos de aprendizaje para poder, después, catapultarse con más fuerza.

Una última sugerencia, el directivo no tiene que ser un “superman”, sino una persona normal que tiene equilibrado su mundo interior con el exterior, que busca constantemente una mejor forma de hacer las cosas. Es alguien que sus colaboradores no vayan a la empresa “a pasar el rato y cobrar”, sino a realizarse personal y profesionalmente, a progresar, a ganar dinero y, por qué no, a pasárselo bien. ¡Usted puede ser uno de ellos!.

A modo de corolario, las funciones del líder se resumen en:

  • ESTABLECER LA MISIÓN
  • DECIR A LA ORGANIZACIÓN LO QUE SE ESPERA DE ELLA
  • MARCAR LOS OBJETIVOS
  • PROPORCIONAR RECURSOS
  • SATISFACER LAS NECESIDADES DEL GRUPO
  • SEGUIR LOS RESULTADOS
  • RETROALIMENTAR A LA ORGANIZACIÓN
Francisco de Así Bonora Xerri
Consultor de Grupo P&A
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