En la actualidad los modelos de innovación constante en las empresas están virando hacia enfoques más inclusivos y colaborativos, donde no solo se aproveche el talento de los profesionales de las compañías sino también el conocimiento aportado por otros sectores ajenos a la organización, como los centros de conocimientos o el mismo público. En esta línea, surgen los Living Labs, como respuesta a estas nuevas necesidades del mercado.

¿Qué son los Living Labs?

El profesor William Mitchell, del Massachussets Institute of Technology (MIT), utilizó por primera vez  el término Living Labs. Define estos laboratorios como “una metodología de investigación para probar, validar, realizar prototipos y refinar soluciones complejas en entornos reales en constante evolución”.

Ahora bien, a diferencia de los consorcios público-privados, los Living Labs representan un enfoque de innovación constante y abierta de cuádruple hélice en el que se involucran empresas, entidades públicas, partners y ciudadanía en los procesos de I+D+i. “Es un nuevo modelo donde todos los actores participan activamente en la co-creación y validación de las soluciones que necesitan ellos mismos, en contextos de uso real”, explica Francisco Javier Roldán Velásquez en Qué son los Living Labs.

En este sentido, la FISSAC describe los Living Labs como “un ecosistema de innovación abierta y colaborativa orientada a los usuarios en un entorno de vida real, donde los usuarios crean, experimentan y prueban nuevas ideas, a través de soluciones centradas en ellos mismos, generando procesos continuos de innovación que conducen a nuevas formas de productividad y competitividad”.

¿Cuáles son los objetivos de estos espacios de innovación constante?

El objetivo principal de los Livings Labs es fomentar la innovación constante mediante la creación de nuevos productos, servicios e infraestructuras que satisfagan las actuales y futuras demandas del mercado, contando para ello con los actores implicados.

Para ello, según la European Network of Living Labs, los ‘laboratorios vivientes’ centran su actividad en:

  • Experimentación: investigar nuevos productos y servicios en un contexto casi real, simulando en el que se usarían dichos productos o servicios.
  • Exploración: descubrir usos de los productos o servicios inesperados, encontrando así nuevas oportunidades.
  • Cocreación: involucrar a los usuarios en el proceso de innovación constante.
  • Evaluación: analizar y validar nuevas soluciones con los usuarios.

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¿Cuál es el impacto de los Living Labs en el tejido empresarial?

Mediante estas herramientas, las empresas pueden“capturar la visión de los usuarios, desarrollar y validar productos y servicios conjuntamente, proporcionando para ello cierta infraestructura y mecanismos de gobernanza”, según añaden Máxima Juliana López Aguilar y José Manuel Bermejo Ruiz en el libro La innovación continua en el éxito empresarial.

En consecuencia, las compañías pueden disfrutar de los siguientes beneficios:

  • Conocimiento de primera mano del comportamiento de los consumidores y sus necesidades. Al contar con el público en el proceso de innovación constante, las empresas pueden conocer de forma directa cuáles son las demandas de los posibles clientes y diseñar, a partir de esta información, soluciones adecuadas.
  • Reducción del riesgo de fracaso. El desarrollo de la innovación constante a través de estos ecosistemas compartidos aumenta la tasa de éxito de un nuevo producto o servicio, al disponer de un laboratorio de testeo. “Si los usuarios o potenciales consumidores pudieran compartir sus experiencias con una idea, concepto, prototipo o diseño de un producto, los promotores del proyecto aún estarían a tiempo de corregir y re-diseñar el producto para que encajara mejor con los requerimientos del futuro mercado y así disminuir los riesgos de rechazo”, argumenta Jordi Colobrans en ¿Qué se puede hacer con un Living Lab?
  • Apertura al talento externo. Del mismo modo, gracias a la inclusión en los Living Labs de otros actores, como centros de investigación o universidades, las organizaciones pueden tener acceso al conocimiento externo, aumentando su capacidad para generar nuevas ideas.
  • Agilización del proceso creativo. El modo de operar de los Living Labs, con un modelo en red y colaborativo, reduce el tiempo que supone el desarrollo de nuevos productos o servicios, ya que la empresa puede crear y validar sus propuestas en un mismo escenario.
  • Mejora de la competitividad. En consecuencia, gracias al empleo de los Living Labs como sistemas de innovación constante las empresas pueden abrirse a nuevos mercados y promover su competitividad.

Conscientes de estos nuevos modelos de innovación, en el Grupo P&A ponemos a disposición de las organizaciones el programa formativo Innovación y creatividad: generación de cultura en las organizaciones, con el que los directivos aprenden a diseñar nuevas soluciones de valor que garanticen la sostenibilidad de sus proyectos.



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