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Intraemprendimiento: impulsa la iniciativa emprendedora dentro de la empresa

Las organizaciones necesitan reinventarse si quieren subsistir en un entorno altamente competitivo. ¿Cómo podemos impulsar la iniciativa emprendedora dentro de la empresa? Las grandes compañías apuestan por el intraemprendimiento como vía para generar nuevas ideas en el seno de la organización.

Intraemprendimiento: impulsa la iniciativa emprendedora dentro de la empresa

Es el caso de Google, que permite a sus empleados dedicar un 20% de su jornada laboral a investigar y desarrollar nuevos proyectos; de IBM, que organiza el Innovation Jam, un evento en el que más de 150.000 profesionales, stakeholders y vendedores aportan propuestas en la red durante tres días completos; o de Cemex, que a través de la iniciativa Growing Platform, respalda modelos de negocios sociales e inclusivos ideados por sus trabajadores. Estos son algunos ejemplos reales de intraemprendimiento, pero ¿en qué consiste y cuáles son las pautas que determinan su éxito?

Concepto de intraemprendimiento

Gifford Pinchot fue el primero en usar este término en 1985, en su obra Intrapreneuring: why you don’t have to leave the corporation to become an entrepreneur, haciendo referencia a la acción de innovar, crear proyectos, productos o modelos de negocio dentro de la propia empresa.  En concreto, el autor define el intraemprendimiento como un “método para usar el espíritu emprendedor en las grandes organizaciones, donde se encuentran muchas de las mejores personas y recursos”.

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Por su parte, José Manuel Vega, en Intraemprendedores: Reinventa tu empresa con espíritu start-up, entiende esta capacidad de impulsar la iniciativa emprendedora dentro de la empresa como “la colaboración entre un emprendedor y su empresa, que le permite desarrollar proyectos propios, independientemente de su puesto de trabajo, de cuyo resultado a veces surge un proyecto comercial”. En este sentido, según el Centro de Emprendimiento INACAPEI, intraemprendimiento es “el acto de llevar adelante una actividad emprendedora al interior de una organización existente, con el fin de fomentar el empleo y la competitividad”.

Intraemprendimiento Vs. emprendimiento

Por tanto, aunque el intraemprendedor y el emprendedor comparten ese espíritu innovador, estas dos figuras también presentan una serie de diferencias, entre las que destacan las siguientes:

  • Visión: el emprendedor tiene como objetivo crear un negocio propio a partir de sus ideas, pero el intraemprendedor lo hace como parte de su trabajo para la compañía, por lo que sus propuestas deben estar alineadas con los objetivos de la organización.
  • Autoridad: el profesional que decide poner en marcha una iniciativa por cuenta propia es el máximo responsable del proyecto, pero en el intraemprendimiento, aunque debe concederse una alta autonomía, existen superiores que controlan el proceso.
  • Autoría: en este mismo sentido, el emprendedor disfruta de todo el reconocimiento y beneficios de una buena idea; en cambio, el trabajo del intraemprendedor es propiedad de la empresa.
  • Recursos: el intraemprendedor cuenta con el respaldo y los recursos de la compañía para innovar, mientras que el emprendedor debe buscar el apoyo necesario para poner en marcha su negocio.

Ventajas de impulsar la iniciativa emprendedora dentro de la empresa

¿Por qué cada vez son más las compañías que potencian el intraemprendimiento? La razón está en la multitud de ventajas que aporta esta forma de innovación disruptiva para las organizaciones. Según el Training Intraprise Project, la iniciativa emprendedora dentro de la empresa beneficia a la organización en los siguientes aspectos:

  • Innovación. El intraemprendimiento se configura como una potente herramienta creativa, posibilitando que nazcan innovadores proyectos y patentes en la compañía que mejoren la competitividad de las empresas.
  • Más ingresos. Esta expansión de la cartera de productos, servicios o procesos representan una ventaja competitiva que se traduce, a su vez, en una mayor rentabilidad.
  • Ahorro en costes de I+D. El intraemprendimiento apuesta por usar el talento y motivación interno para innovar, sin necesidad de recurrir a la contratación y formación de costosos equipos de I+D.
  • Contagio innovador. Crear equipos intraemprendedores no solo impacta en los profesionales que los conforman, sino que este espíritu creativo se contagia al resto de la plantilla, sacando lo mejor de los trabajadores.
  • Incremento de la motivación laboral. Una cultura corporativa en la que el espíritu creativo es valorado y recompensado dispara la implicación y satisfacción de los equipos.
  • Mejora del employer branding. Dar la posibilidad a los empleados de explotar todo su talento a través de proyectos de intraemprendimiento es un gran aliciente para que otros profesionales se fijen en la empresa como un lugar donde desearían trabajar.
  • Consolidación de la imagen de marca. Esta mayor atracción por la empresa también se produce a nivel social, pues el hecho de desarrollar nuevos productos o servicios que beneficien a la sociedad permite que la imagen de marca de la organización mejore.

Pero también el intraemprendedor sale reforzado de esta práctica. ¿En qué sentido?

  • Mejora retributiva. Los profesionales que son elegidos para participar en los programas para potenciar la iniciativa emprendedora dentro de la empresa suelen recibir recompensas económicas por esta labor.
  • Desarrollo profesional. Además, esta oportunidad abre la puerta a un mayor éxito profesional, pues los intraemprendedores pueden dar a conocer hasta dónde son capaces de llegar y ganarse una buena reputación en el mercado.
  • Contribución social. Al mismo tiempo, poder desarrollar nuevos productos, servicios o procesos permite generar un impacto positivo en el entorno social, obteniendo la satisfacción que ello conlleva.

Cómo potenciar el intraemprendimiento

Ahora bien, a la hora de poner en marcha un programa de intraemprendimiento dentro de la empresa, hay que tener en cuenta una serie de pautas para que el proyecto sea un éxito:

  • Cultura organizacional. Es esencial que la compañía cree una cultura de empresa en las que los trabajadores se sientan respaldados para activar su creatividad, es decir, una cultura que premie este espíritu innovador, y no se limite a fomentar el ‘pensamiento dentro de la caja’.
  • Equipo. Una de las claves de cualquier iniciativa emprendedora dentro de la empresa está en localizar a los profesionales adecuados para ello. ¿En qué debemos fijarnos? Según expone Javier Megías en Intraemprendimiento, clave en el futuro de la empresa, estos perfiles deben reunir las siguientes características:
    • Deben ser trabajadores ‘críticos’, que no se conformen con cómo se hacen las cosas, sino que busquen formas para mejorar.
    • Por ello, estos profesionales suelen mostrar con asiduidad sus opiniones, trasmitiendo a los superiores lo que piensan sobre cualquier asunto.
    • Desarrollan una metodología de trabajo ágil y flexible, alejándose de la burocracia que reina en muchas organizaciones.
    • Tienden a valorar más los hechos que las palabras.
    • Deben presentar un alto compromiso con los valores y objetivos de la empresa.
    • Son entusiastas y proactivos, dispuestos a asumir nuevos retos y aplicar cambios, siempre que sean a mejor.
    • Aunque la antigüedad en sí no es un criterio para elegir un intraemprendedor, por la experiencia que tienen, suelen ser profesionales que llevan los suficientes años para conocer en profundidad la compañía, pero sin haberse acomodado en la rutina diaria.
  • Tiempo. Impulsar la iniciativa emprendedora dentro de la empresa no consiste en organizar un brainstorming de una tarde, sino que debemos enfocarlo como un proyecto estratégico, con una planificación estructurada en etapas que permitan el desarrollo completo de las ideas. Por ello, los trabajadores que conformen el equipo intraemprendedor deben disponer de tiempo para esta misión, descargándolos de otras funciones.
  • Recursos materiales. La empresa también debe poner a disposición del intraemprendedor el material y la financiación suficiente para llevar a cabo el proyecto, creando una especie de incubadora de nuevas ideas en el seno de la organización.
  • Autonomía. A los intraemprendedores hay que dotarlos de suficiente autonomía para que puedan desarrollar con libertad sus ideas, sin tener miedo a fracasar. Un excesivo control sobre su trabajo solo conseguirá ‘cortar’ sus alas creativas.
  • Agilidad. Para que el programa triunfe, no puede estar atado a un sistema anquilosado y lento, sino que debe incorporar la agilidad de las start up a las grandes corporaciones.
  • Reconocimiento. Si el intraemprendedor no es valorado, su motivación se diluirá rápidamente. Por tanto, los proyectos de intraemprendimeinto deben estar sustentados en políticas de reconocimiento, tanto material, como moral.

Debido a este entorno, en el que se hace imprescindible acometer iniciativas que retengan y desarrollen al máximo el potencial del capital humano de la empresa, en el Grupo P&A ponemos a disposición de las compañías programas de desarrollo de gestión del talento para directivos, mandos y otro personal de alto potencial, en colaboración con nuestros socios estratégicos Louis Allen Worldwide y Zenger Folkman.

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Julian Mesa Martinez Especialista en Liderazgo Grupo P&A

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