Si hay un mantra imprescindible en un entorno empresarial en constante cambio es la idea de renovarse o morir. ¿Quieres crear un cambio en el negocio? ¿Buscas reinventar la empresa? ¿Te gustaría sorprender al mercado? Estos objetivos son los que propone el modelo de innovación disruptiva desarrollado por Clayton Christensen.

Innovación disruptiva para apoyar el cambio, impulsar y promover

Punto de partida de la innovación disruptiva

Para elaborar su teoría, plasmada en 1997 en la obra The innovators dilema, el profesor de la Harvard Business School estudió los procesos creativos de las organizaciones, llegando a la conclusión de que las empresas tienen dos únicas opciones: o bien desarrollan productos o servicios más avanzados y exclusivos para sus mismos segmentos de clientes, o bien diseñan productos o servicios más sencillos, más baratos y más accesibles para nuevos públicos.

Ante este escenario, denominado el dilema del innovador, Christensen diferenció dos clases de innovación:

  • Innovación sustentadora o sostenible. Es aquella que se apoya en las trayectorias de mejora de rendimiento establecidas, ofreciendo a los clientes exigentes un mejor funcionamiento.
  • Innovación disruptiva. Engloba aquellas prácticas creativas que no siguen este patrón de mejora continua para impulsar el cambio, sino que apuestan por dar un salto hacia nuevos rendimientos, productos y servicios singulares y mercados alternativos.

Así, mientras que el sector del videojuego se afanaba en conseguir mejores gráficos (innovación sustentadora), Nintendo apostó por la disrupción con la consola Wii, que a pesar de contar con juegos muy sencillos, introdujo un concepto de interactuación totalmente diferente (innovación disruptiva).

Concepto de innovación disruptiva

Por tanto, cuando hablamos de disrupción, nos referimos a aquellas prácticas empresariales que conllevan “cambios de mentalidad”, como indica Scott Cook, fundador de Intuit.

“La innovación disruptiva es aquella que irrumpe en el mercado, sin previa demanda de este”, añade Xavier Ferrás en Principios de innovación disruptiva.

De ahí que la innovación disruptiva sea la vía más eficaz para generar, impulsar y promover un cambio profundo en la organización. “Si quieren influir o moldear un mercado en el que compiten, las estrategias sustentadoras son la clave; si quieren redefinir un mercado, crear uno nuevo o defenderse de ataques desde abajo, las estrategias disruptivas son esenciales para tener éxito”, aseguran Scott D. Anthony, Joseph V. Sinfield, Mark W. Johnson y Elizabeth J. Altman en Guía del innovador para crecer. Y es que podemos lanzar decenas de planchas con sistemas mejorados, pero la disrupción pasa, por ejemplo, por confeccionar camisas que no necesiten planchado.

Ahora bien, debemos tener claro que la innovación disruptiva no atañe a los productos o servicios creados, sino a todo el proceso. Según puntualiza Christensen, disrupción es “el proceso a través del cual un producto o servicio simple entra en el extremo inferior del mercado y luego escala gradual y constantemente, llegando a ocupar el mercado y desplazando a los competidores establecidos”.

Claves del proceso disruptivo

En este sentido, para llevar a cabo el proceso disruptivo, los directivos deben tener en cuenta una serie de principios:

Los mercados saturados propician la innovación disruptiva

El patrón más habitual a la hora de innovar es mejorar los productos y servicios que se ofrecen a un target concreto. Dado que este sistema funciona y es rentable, van apareciendo más competidores, saturando el mercado.

Esto lleva a que algunas empresas –nuevas o interesadas en emprender nuevos proyectos– opten por dirigirse a nuevos segmentos de clientes que han sido pasados por alto o directamente creen nuevos mercados (es decir, conviertan a no consumidores en consumidores), siguiendo la teoría de los océanos azules.

Es necesario desafiar el status quo

Ahora bien, para llegar a estos nuevos targets, las compañías tienen que ofrecer soluciones disruptivas, es decir, productos y servicios que sean los suficientemente buenos, económicos y novedosos para atraer al comprador.

El éxito lleva tiempo y no siempre llega

En las primeras fases, esta oferta disruptiva será consumida por un público residual y los márgenes de beneficio serán más bajos. De hecho, la innovación disruptiva no será atractiva ni preocupante para las organizaciones que operan en el mercado tradicional. Incluso, si el proyecto fracasa, ni siquiera será advertido.

Sin embargo, si la idea cuaja, los nuevos productos o servicios irán extendiéndose paulatinamente entre los consumidores hasta ir atrayendo a los clientes principales, convirtiéndose en competidores directos de los negocios tradicionales, como ha ocurrido con empresas como Uber o Airbnb.

En nuestro servicio The Extraordinary Leader facilitamos a los directivos y mandos intermedios participantes las pautas para aplicar la innovación disruptiva en el seno de sus organizaciones, reforzando la capacidad de cambio, de creatividad y de adaptación inherentes al liderazgo extraordinario.

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