Muchos directivos conforman sus grupos de trabajo buscando una combinación “ganadora”, eligiendo a los mejores en cada área. Sin embargo, tras un periodo de actividad, comprueban sorprendidos cómo lo que creían que era un equipo de alto desempeño presenta múltiples conflictos internos, una alta rotación y un bajo rendimiento.

Guía para conseguir un equipo de alto desempeño [EAD]

La causa del fracaso de muchos grupos de trabajo radica, por un lado, en un error de concepción de lo que representa realmente un equipo de alto desempeño (EAD) y, por otro, en la falta de habilidades de liderazgo de estas unidades laborales.

¿Cómo deben constituirse y dirigirse los EAD?

¿Cómo conformar un equipo de alto desempeño?

Respecto al primer aspecto, los responsables empresariales tienden a buscar los perfiles más cualificados a nivel individual, pero obvian cómo encajarán estas piezas a nivel grupal. Esto es un grave error.

Concepto de EAD

En este sentido, Jon Katzenbach y Douglas Smith, en su libro The Wisdom of Teams: Creating the High-Performance Organization, definen el equipo de alto desempeño como “un pequeño número de personas con habilidades complementarias que están igualmente comprometidas con un propósito, objetivos y enfoque de trabajo comunes por los cuales se responsabilizan mutuamente”.

En los mismos términos se pronuncia María Teresa Palomo Vadillo en Liderazgo y motivación de equipos de trabajo cuando se refiere al equipo de alto desempeño como “un conjunto de personas que poseen talento y competencias complementarias y que trabajan para conseguir un objetivo común, mostrando un alto nivel de compromiso”.

Claves de los equipos de alto rendimiento

Por tanto, a la hora de componer un equipo de alto desempeño, el líder debe tener en cuenta diferentes parámetros:

  • La valía personal/profesional de cada integrante.
  • El compromiso con el proyecto de los trabajadores.
  • Las capacidades que tienen todos los miembros deben ser complementarias.
  • La colaboración entre ellos, apoyándose mutuamente, para la consecución de los objetivos de la organización.

Como apunta Patrick Lencioni en Las cinco disfunciones de un equipo, “se necesitan integrantes valiosos que sean capaces de dejar a un lado su propio brillo para buscar brillar como equipo”.

“Los equipos de alto desempeño no necesariamente trabajan más, ni son más inteligentes que los demás, sino que su principal diferencia consiste en que pueden organizarse para trabajar y entregar resultados excepcionales dadas la suma de sus fortalezas y de su organización interna”, reflexiona Daniel Trejo Medina en Identificación, análisis y aprovechamiento de la administración del conocimiento para la empresa y organización mexicana del siglo XXI. ¿Montarías un equipo de fútbol solo con delanteros por muchos balones de oro que acumulen? ¿Quién defendería entonces la portería?

¿Cómo liderar el equipo de alto desempeño?

El papel del líder en los equipos de alto rendimiento

Una vez conformado el EAD, el papel del líder es crucial en el éxito del equipo de alto desempeño, pues solo aquellas compañías que logren desarrollar sistemas de liderazgo que propicien la formación y gestión de equipos de alto desempeño lograrán una verdadera ventaja competitiva.

De hecho, según las investigaciones llevadas a cabo por Zenger&Folkman, existe una fuerte correlación entre los comportamientos del líder y la satisfacción, compromiso e implicación de los grupos de trabajo.

Pautas para dirigir un EAD

Tras estudiar los resultados, la consultora extrajo las cinco dimensiones que más influyen en la dirección eficaz de un equipo de alto rendimiento:

  1. Inspirar más que dirigir. Una de las características de los EAD es su proactividad e iniciativa. Por ello, si el superior emplea un liderazgo paternalista de forma excesiva, dando directrices constantes y minimizando la autonomía de los profesionales, los integrantes se desmotivarán. Por tanto, el papel del líder en un equipo de alto desempeño debe centrarse en inspirar, en trasmitir a los trabajadores la importancia de su misión y contagiarles su energía y entusiasmo.
  2. Establecer objetivos ambiciosos. En el desarrollo de este liderazgo inspirador, los directivos también deben ser capaces de aprovechar ese compromiso del equipo de alto desempeño para impulsar metas que parecían imposibles, lo que genera en los empleados la sensación de que pueden conseguir logros extraordinarios, aumentando su satisfacción, implicación y sentimiento de pertenencia.
  3. Comunicar la visión y misión. Para ello, es imprescindible que el líder esté en constante comunicación con el equipo de alto desempeño, manteniendo a los colaboradores enfocados en la visión y misión del proyecto y la organización. “Los líderes del equipo de alto rendimiento mantienen a las personas informadas, actualizadas y enfocadas”, afirma Joseph Folkman en el artículo 5 Ways To Build A High-Performance Team.
  4. Resolver conflictos. Aunque la “alineación” haya sido correcta, como en todo grupo de personas, es inevitable que surjan controversias en los miembros del equipo de alto desempeño. Por ello, los líderes deben estar alertas ante cualquier atisbo de conflicto, para actuar rápidamente, ayudar a resolver las diferencias y promover la cooperación.
  5. Generan confianza. Si el grupo no confía en el líder, será imposible alcanzar los retos anteriores. De ahí que el primer pilar en la gestión de equipos de alto desempeño sea la construcción de confianza a través de las relaciones, el conocimiento y experiencia y la consistencia.

En el Grupo P&A, partner en España de Zenger&Folkman, ofrecemos a las empresas y sus directivos y mandos intermedios el servicio The Extraordinary Leader, un programa de capacitación que permite a los participantes desarrollar de forma personalizada las competencias necesarias para convertirse en líderes extraordinarios.

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