Ocho de cada diez compañías considera que la reputación corporativa es muy importante para la empresa, según los datos recopilados por The Quoted Companies Alliance and BDO a partir del The Small and Mid-cap Sentiment Index, e incluso consideran que representa el 28% del valor de la organización.
5 claves para optimizar la reputación corporativa

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La reputación corporativa es tan importante que, según el estudio The Ethical Consumer, elaborado por Mintel y Lightspeed en 2015, un 45 por ciento de los consumidores se muestra dispuesto a comprar productos o contratar servicios si conocen del comportamiento ético de una empresa, mientras que en el caso contrario, el castigo se traduce en que el 56% de las personas no adquirirían artículos de esa marca.
Sin embargo, a pesar de la relevancia otorgada a la reputación corporativa, el primer estudio citado desvela que solo dos tercios de los participantes disponen de un plan estratégico para su gestión y en torno al 40% de las organizaciones no está preparado para afrontar crisis reputacionales.
¿Cómo podemos mejorar la reputación corporativa? Compartimos cinco consejos recopilados en la revista Forbes por Stuart R. Levine, CEO de la consultora sobre management y liderazgo que lleva su nombre:

  • Obtener la confianza a partir de la comunicación veraz. Una de las formas más rápidas y sencillas de perder la fidelidad y lealtad de la sociedad es ser pillado ‘in fraganti’ en un engaño. Para optimizar la reputación corporativa hay que difundir informaciones veraces y actuar en consecuencia. Uno de los últimos casos más sonados de daño en la imagen de marca por falta de honestidad ha sido el de Volkswagen; su manipulación de los sistemas de emisiones ha provocado que un 42% de consumidores admitan sentirse afectados hasta el punto de cambiar de marca de referencia, según el informe Españoles ante la Nueva Movilidad: percepciones y hábitos de compra de vehículos.
  • Compartir la información relevante. Esta clave está muy relacionada con el punto anterior. Por un lado, comunicar los datos precisos evitará que caigamos en posibles contradicciones o errores y, por otro, ayudará difundir hechos de interés para los destinatarios, sin saturar al público con un sinfín de proclamaciones sobre el buen trabajo que realiza la compañía.
  • Actuar éticamente. Ser una empresa ética no significa limitarse a cumplir con el ordenamiento jurídico, sino ir más allá de las exigencias legales y ser coherente con los valores. Y esto debe aplicarse tanto en operaciones multinacionales como a sencillas actuaciones en la empresa. Por ejemplo, a la hora de elegir con qué proveedores vamos a trabajar, demostraremos nuestra ética si seleccionamos aquellos que consideramos que se adecuan o no contradicen nuestros principios.
  • Mostrar respeto. Esta pauta es aplicable a todos los stakeholders, desde los trabajadores o accionistas, hasta los clientes o proveedores, sin olvidar a la sociedad en general. En este sentido, un estudio de 2015, elaborado por el Instituto Emily Post sobre la encuesta a 1.053 empleados, detectó que las faltas de respeto en el lugar de trabajo hicieron disminuir un 27% el rendimiento de los empleados.
  • Estar preparados. Esto supone analizar las fortalezas y debilidades, estudiar los obstáculos y posibilidades y buscar constantemente nuevas vías para la mejora continua de la empresa. La reputación corporativa se verá dañada cuando el negocio se deja en manos de la improvisación o el estancamiento. no puede dejarse en manos de la improvisación.

 

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