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Blog sobre Retención y Desarrollo
del Capital Humano

3 razones para la práctica del Liderazgo Optimista

Soy muy afortunado. Cuando miro hacia atrás en mi carrera no recuerdo haber tenido un jefe negativo y pesimista. Muchos de ustedes no tienen tanta suerte. No es difícil argumentar el hecho de que tener un líder pesimista y negativo no es buena cosa estés donde estés. Hay numerosas explicaciones de por qué a la mayoría de las personas no les gusta trabajar con pesimistas en general, y desde luego, no les gusta dejarse líderar por ellos. Aquí hay tres razones por las que de forma natural buscamos líderes optimistas.
1, Los optimistas son gente resolutiva y que soluciona los problemas que tratan de mejorar la situación en la que se encuentren. Queremos líderes que se enfrenten a los obtáculos de cara; los analicen y formulen solciones y luego nos dirijan hacia ello. Los investigadores Michael Scheier y Charles Carver observaron las consecuencias del optimismo mediante los resultados de un estudio pionero en 1985, “El optimismo, afrontamiento y salud: Resultados e Implicaciones de la generalizacion de las expectativas”. Cuando en un artículo en 2012, Hans Villarica en The Atlantic home, entrevisto a Scheier, obutvo la siguiente respuesta sobre los resultados de su investigación: “Sabemos por qué a los optimistas les va mejor que a los pesimistas. La respuesta se encuentra en las diferentes estrategias del afrontamiento que se utilizan. Los optimmistas son capaces de resolver los problemas tantado de mejorar la situación.. en cambio los pesimistas, tienden a negar, evitar y distorsionar los problemas a los que se enfrentan y esto hace que tengan sentimientos negativos. Es fácil ahora ver por qué los pesimistas no lo hacen correctamente frente a los optimistas”. 
2. Los optimistas son mucho mas resistentes frenta los fracasos y reveses. Los fracasos son parte de la vida y del trabajo. Existe un dicho comercial que reza “Si nunca has fracasado, nunca estarás tomando suficiente iniciativa”. Pero cuando estos fracasos vienen, queremos lñíderes que puedad adaptarse a los contratiempos, y dirijan al equipo adelante de nuevo. El economista ganador del premio Nobel, Daniel Kahneman, se referió a los optimistas, en su investigación, y a su capacidad para dirigir a otros, en su libro “Pensamiento rápido y lento”. En él se habla de la capacidad de recuperación de estos frente al fracaso y su capacidad de adaptación y recuperación. Curisonamente también señala que el optimismo puede a veces conducir a subestimar los peligros y tomar más riesgos que otros. Pero a pesar de ello, la consclusión de Kahneman es que los beneficios de contar con líderes optimistas supera al coste: “Su confianza en su éxito futuro sostiene un estado de ánimo positivo que les ayuda a obtener recursos de otros, eleva la moral de sus empleados y mejora las prespectivas de prevalecer. Cuando se necesita una acción, el optimismo, incluso de una variedad ligeramente delirante, puede llegar a ser una buena cosa”.
3. Los comportamientos de los líderes son infecciosos, por lo que preferimos que nuestros líderes propaguen optimismo. Sabemos que los comportamientos de los líderes y sus perspectivas afectarán a todos los de su alrededor, especialmente a sus seguidores. Al principio de mi carrera, yo tuve un jefe que era optimista y generoso por naturaleza, pero , dependiendo del día, podia volverse irascible y enjorse. Aprendimos a estar atentos cada mañana a cuando entrara en la oficina. Fuera lo que fuera ese día – positivo o negativo – su impacto era contagioso. Esto inmediatamente suprimia o levanta la atmósfera en toda la oficina.
Investigadores de la Universidad de California y de la Universiad de Hardvard publicaron un interesante estudio sobre “contagio emocional”, en 2008. La investigación llego a una conclusión simple: La gente que esta rodeada de otros que están felices, con toda probabilidad lo serán ellos también. No sólo eso, sino que observaron que la gente feliz o infeliz eligen para pasar el rato con otras personas que tienen un punto de vista emocional similar. De hecho, se econtraron con que se produce un difusión de la emoción, es decir, es estudio encontró que si una persona A , es amiga de una persona B y viven dentro de un radio pequeño, y la persona B es feliz, la probabilidad de que la persona A pase también a ser feliz aumenta en un 25%. La investigación se torno facinaste al descrubrir que esto ocurria hasta tres grados de separación, es decirm hasta los amigos de los amigos. Es un gran alcance
Así que, ¿que sifnifica esta investigación de contagio emocional para los líderes? Es probable que el impacto en la perspectiva de un líder, ya sea positivo o negativo, optimista o pesimista, se vaya a extender al igual que lo hizo en el caso de mi optimista y generosa, pero a veces también cascarrabias antiguo jefe.
Voy a cerrar con tres cuestiones a considerar relativas a su nivel de líderazgo optimista.
La primera pregunta es “¿En que espectro me ven perciben los otros, desde un extremo pesimista y terriblemente negativo a otro extremo tremendamente positivo, o algo intermedio?
En segundo lugar, dentro del espectro en donde me vean los demás, ¿Cuales son las consecuencias de mi forma de expresarme y de mi punto de vista? Y por último, ¿Debo hacer algo al respecto?.
«Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad, un optimista de la oportunidad en cada dificultad.» – Winston Churchill

Bob Sherwin
COO, Zenger Folkman – Socio Estratégico de Grupo P&A


Enric-Francesc Oliveras Responsable de Marketing online y Formación elearning
Consultor y formador apasionado de las TIC, Marketing Digital y Diseño, llevo años en continuo aprendizaje a la vez que ayudando a otros profesionales en su aprendizaje personal.

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