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Aplicar la inteligencia emocional en el trabajo

Las empresas se han encontrado de manera reciente con la necesidad de aplicar nuevos métodos de trabajo y filosofías personalizadas en el día a día. Las personas que supervisan a los empleados, así como el propio equipo de trabajo, adopta tendencias de última generación que les proporciona una mayor firmeza para obtener buenos resultados. Entre los últimos métodos de mayor éxito y opciones se ha dado a conocer como una opción muy recomendable la aplicación de la inteligencia emocional en el trabajo. Con ella, los resultados se ha comprobado que pueden llegar a ser muy positivos, notándose una clara mejoría en los equipos que parten de ella. A continuación, se tienen en cuenta una serie de pautas que permitirán aplicar este tipo de corriente al ambiente del trabajo con la oportunidad de obtener resultados más efectivos.

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Comenzar desde el principio

Las emociones nunca se deben dejar de lado. Existe una gran diferencia entre saber conectar con las emociones que pasan por el interior de las personas y entre dejarse llevar por ellas. Esto último se debe evitar por todos los medios posibles, puesto que no suele derivar en una toma de decisiones adecuada. Pero en contraposición a esto, sí es importante que se administren las emociones con la intención no solo de entenderlas, sino de aplicarlas de una forma efectiva en el trato con los empleados y en la toma de decisiones. El saber dirigir las emociones hacia el conocimiento de lo que pasa por la cabeza de los miembros del equipo y en crear una conexión con ellos para que siempre se sepa cuáles pueden ser los problemas que se sufren, ayuda a que el entorno de la empresa mejore de manera significativa.

El conectar con las emociones también supone estar más cerca de las personas que rodean el ambiente de trabajo y el saber lo que ellas sienten para poder aplicarlo a crear una mejor dinámica en la oficina. A todo esto se puede llegar de manera eficiente gracias a la elaboración de unos procesos cuidados de comunicación. Cuando los miembros de una empresa se comunican de forma eficiente es fácil ver cómo los resultados positivos terminan llegando antes o después de una manera fluida. Hasta las situaciones más complicadas se pueden solucionar por medio de la comunicación, por lo que se trata de un factor que siempre hay que reforzar en la medida de lo posible.

A través de un buen proceso de comunicación los miembros de la empresa pueden llegar a conectar de una forma más eficiente. Cada vez que se inicie una comunicación hay que asegurarse de que se está escuchando a la persona que habla, lo que lleva a que se proporcione una atención de tipo dinámico. De esta manera las personas que hablan tienen constancia de que les están escuchando y dando todo el apoyo necesario.

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Mejorar la forma de relacionarse

Todo ello se ve combinado con la importancia de ser más empáticos, de sacar partido a la asertividad y de exteriorizar los sentimientos. Al demostrar una mayor empatía los distintos miembros de la empresa se encontrarán a un nivel similar entre ellos, entendiendo lo que les ocurre en todo momento. Para ello es imprescindible transmitir la importancia de que al producirse un problema las distintas personas implicadas se lleguen a ver en los dos lados de lo que está ocurriendo. Así se pueden evitar multitud de situaciones indeseadas.

Ser transparentes para comunicar es imperativo. Cuanto más se exterioricen los sentimientos y la forma de pensar mejores resultados se conseguirán en las conversaciones e interacciones entre compañeros. No debe haber miedo en exteriorizar los distintos sentimientos, puesto que su comprensión ayudará a que se formen mejores relaciones entre los aliados dentro de una empresa. Todo lleva a que de una manera constante se produzca un sentimiento de conexión entre las distintas personas que forman el equipo. Un mayor conocimiento del entorno, de las emociones tanto del individuo como de quienes le rodean, puede producir una mejora sensible en el rendimiento de la empresa.

De forma relacionada hay que transmitir una sensación solidaria con quienes lo necesiten, saber adoptar un punto de vista neutral cuando la situación lo demande y mantener por todos los medios la armonía dentro del equipo de trabajo. La fórmula de aplicar la inteligencia emocional en la oficina es infalible y funciona, pero conviene tratarla con detalle y cuidado.

 

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Julian Mesa Martinez Especialista en Liderazgo Grupo P&A

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