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5 actividades para trabajar las emociones en la empresa

Sostiene Daniel Goleman que “una competencia emocional es una capacidad adquirida basada en la inteligencia emocional que da lugar a un desempeño laboral sobresaliente”. Entonces, ¿por qué no incluir el desarrollo del EQ dentro de los programas formativos de las compañías? ¿Por qué no organizar actividades para trabajar las emociones en el trabajo?

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El impacto de la inteligencia emocional en el ámbito empresarial

La inteligencia emocional es definida por Peter Salovey y John Mayer en What is emotional intelligence? como “la habilidad para percibir con precisión, valorar y expresar emoción; la habilidad de acceder y/o generar sentimientos cuando facilitan pensamientos; la habilidad de comprender la emoción y el conocimiento emocional; y la habilidad para regular las emociones para promover crecimiento emocional e intelectual”.

Si bien hasta hace relativamente poco, la inteligencia emocional no tenía cabida dentro de los programas de capacitación del sector empresarial, las investigaciones llevadas a cabo en las últimas décadas han puesto de manifiesto el alto impacto de estas competencias emocionales por encima de las tradicionalmente valoradas habilidades técnicas. En este sentido, según los estudios realizados por universidades como Harvard, Stanford o la Carnegie Foundation, entre el 85 y el 87% del éxito profesional está vinculado a habilidades blandas, inteligencia emocional y habilidades personales.

Sin embargo, solo les prestamos atención el 10% del tiempo, a pesar de que sus ventajas son múltiples, desde una mayor capacidad de resolución de conflictos o la aceptación de críticas, hasta la mejora en la atención al cliente, el aumento de la perseverancia para cumplir los objetivos marcados, el crecimiento de la motivación y productividad de las plantillas o la reducción de los índices de rotación y absentismo. Así, por ejemplo, un estudio de David McClelland, autor de Human Motivation, reveló que aquellos supervisores de una fábrica que participaron en actividades para trabajar las emociones consiguieron reducir los periodos de improductividad en un 50% y rebajar las quejas de una media de 15 a un 3 por año, mientras que los objetivos en torno a resultados previstos fueron rebasados en 250.000 dólares.

Por el contrario, según el Center for Creative Leadership, las tres principales razones del fracaso profesional y empresarial proceden por la dificultad para adaptarse a los cambios, trabajar en equipo y desarrollar relaciones interpersonales. Tres obstáculos del éxito que pueden ser optimizados a través de la puesta en marcha de actividades para trabajar las emociones.

5 actividades para trabajar las emociones

Según señala Goleman en su trabajo La inteligencia que hace triunfar a las empresas, existen cinco componentes básicos de la inteligencia emocional:

  • Autoconsciencia.
  • Autocontrol.
  • Motivación.
  • Empatía.
  • Habilidades sociales.

Por ello, te proponemos 5 actividades para trabajar las emociones especialmente ideadas para mejorar cada uno de estos factores del EQ de la plantilla.

Para la autoconsciencia

La primera de las actividades para trabajar las emociones se centra en la autoconsciencia, en esa capacidad para conocer y entender los sentimientos propios y su efecto en los demás.

Se denomina ‘La brújula de las emociones’ y permitirá a los integrantes de la dinámica identificar las emociones que sienten en determinadas situaciones.

En un folio se dibuja una estrella de los cuatro vientos: en el Norte estará la alegría y la pregunta ‘¿Qué he logrado?’; al Sur se sitúa la tristeza y la cuestión ‘¿Qué he perdido?’; al Este aparecerá el enfado, respondiendo a ‘¿Qué me hace sentir atacado?’; y al Oeste se ubicará el miedo con la pregunta ‘¿Cuáles son mis temores?’.

Cada persona rellenará y reflexionará sobre su propia brújula de las emociones, terminando con un espacio para compartir las emociones con los compañeros.

Para el autocontrol

Para mejorar la habilidad para gestionar y reorientar las emociones negativas, este ejercicio busca someter a los profesionales a situaciones críticas.

Se trata de que, por turnos, los participantes afronten problemas simulados por el resto de compañeros e indicados por el tutor, como atender a un cliente insatisfecho, escuchar una crítica negativa por parte de un superior o superar una prueba mientras el resto lo obstaculiza.

Como en todas las actividades para trabajar las emociones, la sesión concluye con una puesta en común sobre los sentimientos sufridos y las reacciones aportadas.

Para la motivación

El siguiente ejercicio tiene como objetivo acentuar las características positivas de las personas, reforzando su autoestima y potenciando la motivación de los trabajadores.

La dinámica es sencilla: el grupo se separa por parejas y cada uno de los miembros del equipo tendrá que señalar varios aspectos que le gustan de su compañero, un par de ellos a nivel profesional y otros dos a nivel personal, así como alguna característica positiva que haga única a ese individuo.

Tras la puesta en común de las fortalezas, el tutor abrirá un debate para que los participantes puedan expresar cómo se han sentido.

Para la empatía

La empatía se refiere a la capacidad para entender las emociones de los demás y actuar en función de las mismas.

Así, en este ejercicio, el coordinador presentará ante el grupo un conjunto de situaciones, como un trabajador que se incorpora a la empresa, una discusión entre compañeros con distintos puntos de vista sobre cómo llevar a cabo un problema o un empleado que sufre el rechazo del equipo.

El tutor, conforme vaya avanzando en las historias, planteará a los participantes preguntas sobre cómo creen que se sienten los personajes, qué sentirían ellos en su situación o cómo reaccionarían en su lugar.

Para las habilidades sociales

Por último, el juego del lazarillo permite potenciar las relaciones interpersonales entre la plantilla a partir de vínculos basados en la confianza.

Por parejas, uno de los integrantes se vendará los ojos mientras que su compañero lo guiará solo con su voz a partir de las directrices del dinamizador. Después se intercambian los roles.

Acabado el ejercicio, los participantes expresan cómo se han sentido y si han confiado en su compañero.

No obstante, aunque las compañías pueden poner en práctica estas actividades para trabajar las emociones por su cuenta, los resultados serán más eficaces si disponen de profesionales especializados y capacitados en la formación y capacitación de personal que sepan cómo dirigir estos talleres emocionales. En este sentido, en el Grupo P&A, con más de 20 años de experiencia, contamos con un programa de inteligencia emocional para entornos de trabajo que capacita a los participantes a gestionar adecuadamente los sentimientos disolventes que saltan sin control en determinadas ocasiones y sustituirlos por reacciones positivas que contribuyan al logro de los objetivos.

 

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Noelia Consultora Asociada en Grupo PyA (www.grupo-pya.com) colaborando en proyectos de consultoría de RRHH, formaciones, gamificación y facilitando talleres EL (Extraordinary Leader), EP (Extraordinary Performer) y ATEL (Advancing the Extraordinary Leader) de Zenger & Folkman en los que tuve la suerte de certificarme en 2015.

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